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Batalla de Boquerón - 28 de Septiembre trigésimo septimo día de Combate

Guerra del Chaco

Batalla de Boquerón - 28 de Septiembre trigésimo septimo día de Combate

 

09:00 AM - BOLIVIA
El ruido de los motores de nuestra aviación BOLIVIA se deja sentir. Los soldados salen de sus posiciones, listos a recoger las bolas que van a arrojar. Aquellos evolucionan sobre las posiciones enemigas; mientras dos de ellos sacuden sus ametralladoras, uno de ellos que es un Junker, arroja seis bolsas; éstas caen con precisión matemática dentro del fortín. Alegría infinita para los muchachos; pues, tendrán más pan que los días anteriores. Las bolsas se van reuniendo dentro del buraco del Comandante. Mientras otros aviones se dirigen a sus bases, varios jefes y oficiales se han reunido en el puesto de Comando.
Empieza el reparto. —Son quinientos ochenta panes. Cuarenta trozos de charque y un paquete de cartas— indica el oficial que ha abierto las bolsas.


 

Empieza el reparto. —Son quinientos ochenta panes. Cuarenta trozos de charque y un paquete de cartas— indica el oficial que ha abierto las bolsas.
—¡¡Cartas!! ¡¡Cartas!!— exclaman varios. Las miradas ya no se dirigen ni a los panes, ni al charque que dejaba exhalar su olor atrayente. Todos están ansiosos de saber quiénes serán los felices que tienen correspondencia. El Comandante toma el paquete y deshace el cordón que lo sujeta. Mientras, en uno de los sectores, se siente la fatídica carcajada de una ametralladora. Las miradas se cruzan en forma significativa. Por fin, el Comandante muestra unas veinte cartas, las revisa y entrega al oficial para su distribución. Las miradas anhelantes de los oficiales asaltan al ayudante, y éste empieza a llamar.
—¡Lorenzo Ramos!
—Es mi soldado— exclama un oficial.
—José Rosales— vuelve a llamar.
—Está en mi sector— replica otro.
—Subteniente Renato Sainz...
—¡¡Presente!!— exclama el oficial; mientras su rostro cadavérico adquiere un rubor que le hace feliz y pronto toma la carta y se va a un rincón para luego comenzar a rumiar el contenido de la carta. El oficial continúa gritando otros nombres, hasta que llega un momento que no quiere leer el nombre. Mira a unos y a otros... Por fin, con un nudo en la garganta, apenas articula:
—Subteniente Luis Reynolds Eguía...
Todos se miran en silencio; bajan los ojos que se llenan de lágrimas, y alguien contesta con voz ronca y tartamudeando:
—¡Murió... por… la... Patria…!


 

Todos aquellos hombres, de rostros curtidos por la batalla, tienen una lágrima entre las pestañas que pronto se torna en raudales por las mejillas hirsutas y pobladas de abundante barba.
—Esa carta me pertenece— exclama lleno de amargura el teniente Pardo —Luis Reynolds ha sido mi Comandante de Sección, y yo la contestaré.
El oficial ayudante, lleno de emoción, entrega la carta que es abierta en presencia de algunos de los oficiales. Era de la madre que, presintiendo el fatal desenlace, escribió:
“Mi idolatrado hijito: No sé si llegará esta carta a tu poder; pero confío en Dios que así será. Sé que te encuentras ahí en el Chaco. No sé cómo será aquello; pero, me imagino que debes estar bien; porque yo rezo siempre para que no sufras ningún percance. ¡Cuánto lloraría querido mío, si supiera algo malo de tí.
Dios es Todopoderoso y no permitirá que tu madre se suma en la desesperación. ¡Cuánto te extraño mi amado hijito! Si supieras, cada noche te veo en mis sueños, arrogante, con tu uniforme de militar, que me abrazas y me besas con todo cariño. Ayer soñé verte chiquito, soñé que te mecía entre mis brazos. ¡Qué hermoso sueño! Cuando desperté, al no verte a mi lado, lloré amargamente... Pensando en los peligros a que estás expuesto. Hijito, cuídate, no te expongas mucho... Mira que ya soy anciana y perderte... sería para tu viejita, la muerte... Esperando con ansias tus cartitas, recibe hijo mío, la bendición de tu madre que te añora y te da muchos besos. Tu madre”.
Encima de la firma había la mancha de una gruesa gota de lágrima... Había sido escrita aquella carta entre sollozos. Era la madre boliviana que escribía a su hijo, un oficial que peleaba en el reducto de Boquerón y aquella carta ya no encontró al vástago idolatrado. Al hijo que era su única esperanza... ¡Pobre madre...! Si pensara en este momento que el fruto de sus entrañas, el hijo de sus sueños, ha entregado su alma al Eterno, hace tres días en un sangriento combate.


 

¡Cuántas madres como ésta, habrán escrito a sus hijos; mientras ellos ya se encuentran bajo tierra, allí a la vera de una picada o entre los escombros de una trinchera destrozada por la explosión de un tiro de artillería... ¡Pobres madres nuestras! ¡Madre mía, me desespero ante tu recuerdo; pero, esta es la ley de la vida del soldado: “AMAR A LA PATRIA ES UN DEBER; MORIR POR ELLA ES UNA GLORIA”...


 

Qué lindo día para morir PARAGUAY

Era el 28 de setiembre de 1932. Aquel día de primavera, por lo visto clareaba como las auroras luminosas. Era magnífica la escena dibujada en el horizonte claroscuro y subyugaba ver la impavidez de los cachorros del R.I.2 “YTORORO”…” cuyas bayonetas relucían heridas por el sol. Era como un nimbo de luz”. La decisión y coraje de aquel asalto fue estupenda e impresionante. Muchos combatientes, testigos de aquel acto de heroísmo, quedaron atónitos, estupefactos, y muchos se animaron a incorporarse a aquella columna embravecida por el coraje de su comandante. Pero tanta temeridad, tanta audacia, mezclada con un desprecio absoluto a la muerte, era un hándicap demasiado voluminoso otorgado al enemigo. Apenas 30 metros o menos de las trincheras bolivianas que estaban impávidas ante aquel asalto increíble, el Capitán Serebriakoff lanzó un potente grito. “AL ASALTO VIVA EL PARAGUAY”. No se acababa aún el eco de esta orden de guerra, cuando el enemigo reaccionó de inmediato, recibiendo a los intrépidos asaltantes con el fuego de sus automáticas, cayendo mortalmente herido entre otros, el Capitán Serebriakoff, mientras la tropa se tendía al suelo para llegar arrastrados hasta los parapetos bolivianos. El Capitán Orefief Serebriakoff, ya casi moribundo, fue conducido en camilla hacia la retaguardia, y en presencia de su superior expresó: “HE CUMPLIDO SU ORDEN MI COMANDANTE, PERO DESGRACIADAMENTE NO PUDE LLEGAR A MI OBJETIVO. EL DESTINO HA DECRETADO ASÍ”. Poco después, expiraba sin quejas aquel valiente capitán ruso al servicio de la causa del Paraguay. Algunos oficiales que lloraban la desaparición del intrépido capitán, refirieron que aquella mañana, antes del temerario asalto y después de admirar el límpido cielo chaqueño, el Capitán Serebriakoff había exclamado: “QUÉ LINDO DIA PARA MORIR”. Era el día que aquel valiente soldado ruso entregaba su vida en defensa de la soberanía del Paraguay. Los demás días de su existencia, los había dedicado en defensa del pabellón imperial de los Zares, y en soñar por un venturoso porvenir para esta tierra a la que amo con singular cariño. (Del Libro “ANÉCDOTAS DE LA GUERRA DEL CHACO”. Editora HOY S.A.)


 

Al oscurecer este día, nos llega el mensaje arrojado al fortín, en un bulto que por la caída deja inservible cuanta munición contaba.

El mensaje es el siguiente:

"En consejo de Generales celebrado el dia 27 (ayer)... acordose por unanimidad:

1. Retener Boquerón durante 10 dias mas, aprovisionandolo mediante lanzamientos aviación.

2. Concentrar durante ese tiempo en Arce, tropas frescas que viajan entre Villamontes y Muñoz.

3. Vencido el plazo, atacar violentamente enemigo PARAGUAY para salvar guarnición BOLIVIA Boquerón.

Diez días mas de inquebrantable resistencia y la victoria será BOLIVIA


 

BOLIVIA
Los partes e informes que envian a nuestro Puesto los comandos de sectores, son realmente angustiosos.

El triste balance es este: No tenemos munición sino para repeler los últimos asaltos del día, ni agua para beber en la línea, menos para la urgente refrigeración de automáticas.

Una gran mayoría de los hombres desfallecen de hambre, sed, cansancio y con la epidemia desintérica.

Algunos heridos en lugar de retirarse al galpón hospital a agusanarse, prefieren seguir combatiendo en su puesto.

Las lineas enemigas, en densidad asombrosa se nos aproximan hasta los 10 metros y no nos dejan ni respirar.

Eso nos informan con profunda angustia desde las trincheras
(Tcnl. Marzana BOLIVIA)


 

Ante tal situación insostenible, cito a todos los oficiales al puesto de combate para tomar decisiones
(Tcnl. Marzana BOLIVIA)


 

BOLIVIA
Reunidos Romero, Salinas, Inofuentes, Taborga y otros próximos al puesto, se plantea las bases de una TREGUA con el enemigo PARAGUAY o bien como último recurso una EVACUACIÓN, ya que no podia salvarse de otra manera el honor militar.

No se dejó esperar el asentimiento unánime de los circunstantes, en apoyo de un desenlace honorable práctico y humano en todo sentido, encuadrado a la practica militar e internacionalmente aceptable.

De inmediato se redacta una nota en una maquina de escribir y puesta en consideración, se ordena el cumplimiento de una DECISIÓN en la forma siguiente:


 

El capitan Salinas y el Subof. de Avila, serán los encargados BOLIVIA de llevar la nota oficial al Comandante PARAGUAY José Félix Estigarribia, de acuerdo a las prácticas que se acostumbra entre dos ejércitos. La mencionada nota expresará:

"Boquerón 29:09:1932 Hrs. 5:40.- El Cmdte del fortin Boqueron al sr. Cmdte de las fuerzas Paraguayas. Sr. Coronel: el oficial parlamentario portador de la presente nota. Cap. Salinas lleva la misión de entrevistarse con ud. en representación mia (marzana) y con instrucciones verbales. Podríamos señalar hora y lugar para conversar. Dios guarde a Ud"


 

El recado verbal para entregar mañana 29 de septiembre a horas 5:40 am. es la siguiente:

El comandante BOLIVIA de Boquerón, Tcnl. Marzana, tiene el deseo de concertar con ud. un acuerdo en principio y luego, si fuese conveniente proponer una TREGUA en sentido de que si continua la lucha, las perdidas de heridos sin auxilio y muertos sin sepultura, seguiran sumando hasta lo imprevisible. Es en vista de ello que el Tcnl. Marzana pide a ud. (Estigarribia) quiera fijar un punto equidistante y una hora donde puedan reunir ambos jefes


 

BOLIVIA
Finalmente, ante la inminente imposibilidad de continuar luchando, se ordena a todos los sectores, la inutilización de las ametralladoras pesadas, livianas. Los fusiles deben llevar encastrada el cuchillo bayoneta para cualquier eventualidad, asimismo se ordena el entierro de los pabellones patrios de las unidades que las poseyeran, asi como también se ordena coordinar la salida de los emisarios, para el efecto se utilizará la señal de bandera blanca como se acostumbra para permitir el parlamento


 

PARAGUAY
El Ejército PARAGUAY programa un ataque general para horas 5:30 de la mañana.

A esta hora, las tropas del Regimiento "Curupayty" PARAGUAY que enfrentaba a la "punta Brava" BOLIVIA oyeron gritar a los soldados bolivianos desde sus trincheras: "Paraguayos", no nos tiren mas que vamos a salir a la recta para entregarnos". Pero nadie dió crédito ni importancia a ese vocerío, ya que bien podría ser una trata, por lo que se mantuvo la orden de continuar el ataque al aclarar el día de mañana 29.

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